viernes, 1 de mayo de 2026

Creativo texto sobre el Día del Trabajador y El Locro

 


"EL PLATO QUE NO FUE.

El Día Internacional del Trabajador prometía ser explosivo.

No obstante, consideré prudente no insistir con esa premonición al saber que íbamos a compartir una misma comunidad de intereses.

La lucha privada, por otra parte, vendría después, de forma íntima y con reacciones honrosas y obligadamente aceptables. Un locro siempre puede significar un descenso al infierno (con el agregado de cebollitas de verdeo y ají picante), aunque el febril toque de argentinidad sobrepasa cualquier crítica.

La vieja tragedia de Chicago que dio origen a esta recordación, fue dejada de lado, al saber que todos estábamos dispuestos a compartir aquel incendio dentro de nuestros estómagos.

Y nuestro plato nativo (virulento, si no indigesto) es adecuado para ello.

Criollo por antonomasia, comulga igualmente bien con el pueblo y con las altas esferas. Socializador por antonomasia, e integrador como pocos, suele desbaratar cualquier alianza.

Y como si todo esto fuera poco, nunca se olvida de reafirmar sus raíces ancestrales con sus jugosos ingredientes.

Apropiado para amigos y familia, acepta que los futuros y penetrantes efluvios derivados de su ingesta, causarán vientos quichuas, guaraníes o mapuches, tan fuertes como los monzones, alisos o huracanes (nunca una brisa suave), porque un buen, lo que se dice un buen locro. hace gala de abundancia y buen sabor. Lógico es advertir entonces que, quien acepte sentarse a nuestra mesa quedará unido a los demás por un lazo apasionado, espeso y revuelto difícil de aflojar. Porque un locro que se precie de tal requiere largas horas de cuidado, (como la amistad y la familia), y es una radiografía que privilegia las tripas en desmedro de la razón, ya que ésta se acalora y explota sin demasiado esfuerzo al volvernos felices e inflamados testigos de ello.

No cualquiera puede ser un auténtico inventor de vientos, no un simple aficionado, y requerir cómplices en torno a la mesa, dispuestos a resonar en los compartimentos estancos de cada familia. Porque los calientes efluvios del potaje en cuestión, aportarán alivio al soltar los nudos que afectan nuestras vidas, luego de viajar a las profundidades para enfrentarnos a las lógicas contradicciones humanas.

Una cosa es bien cierta: después de unas buenas porciones de locro, nadie duda de que saldrán airosos, bien airosos, a disfrutar de los famosos vientos de argentinidad que nos ligan.

Buen provecho."

Isabel Lagger, creativa artista multifacética (escritora, pintora, ceramista) vecina carlospacense.

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