domingo, 26 de junio de 2016

Recordatorio - Se presentó el libro "Camino a casa" de José Luis Pinczinger

CAMINO A CASA. Estaciones-encuentros (Autobiografía)
Autor: José Luis Pinczinger (Zsámbék, Hungría)
Primera edición: octubre 2015
ISBN: 978-987-1890-59-0
Páginas: 150
La presentación de este libro será el jueves 8 de octubre a las 20 hs. en el Salón Auditorio de la Municipalidad de Villa Carlos Paz.

LA OBRA
¿Con un pasado que se va perdiendo día a día en el infinito y entre nieblas, y sin conocer ni pretender adivinar nada del futuro... es posible encontrar, determinar precisamente y sin dudas, para luego extraerlo, un momento de la vida hacia y desde dónde todos lo demás convergen? ¿Puede existir un momento en la vida que aunque sea solo fugaz y casi imperceptible tiene el poder de darle sentido a todo lo que pasó, influir en todo lo que sucederá?
Tal vez fue ese día de primavera del 2012 conduciendo el auto por la autopista a Viena rumbo al reencuentro... Reencuentro que hasta entonces era solo una de esas ilusiones dormidas en un rincón oscuro del desván, crisálidas sin esperanzas ni capacidad de volar, de volverse realidad y que apenas se asoman de tanto en tanto mientras va pasando casi toda una vida. ¿Fue entonces? Mirándome desde acá como en un film, en la autopista no veo imágenes ni movimiento, pensamiento ni razonamientos, objetivos ni determinaciones, solamente remembranzas y nostalgias, ansias acobardadas, sueños que quieren despertar y renacer, todo atropellándose en mi cabeza.
Encuentros, separaciones y reencuentros. ¿Así se va armando el tejido de la vida? Lo más probable es que no fue esa sola vez mientras pasaban los kilómetros y más kilómetros, uno tras otro, sino varias, muchas veces, un proceso en el que las horas, días, meses fueron hilándose y entrelazándose hasta comenzar a formar el rompecabezas, este tapiz lleno de interrogantes que es la vida. Mi vida.
El punto de convergencia. En todo ese tejido formado por sesenta y cinco años, desde la niñez hasta ahora, sin negar ni dejar de agradecer ningún color ni ningún dibujo, lo que pasó y lo que podrá suceder, no tengo ninguna necesidad de buscar, ni de escarbar, ni recordar para saber perfectamente que ése es el punto de convergencia. Allí, donde comenzó el camino de regreso a casa. El momento del reencuentro.

EL AUTOR

Hoja de Vida en primera persona

Nací el 2 de abril de 1948, en el barrio Florida del partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires.  La escuela primaria la cursé en el Colegio “San José” de Florida de los Hermanos de la orden de La Salle.
Desde niño mi padre se preocupó por alentar y desarrollar mis aptitudes artísticas  y la de mis hermanos para encauzarnos en la elección de una carrera relacionada con la música. A los nueve años comencé a tomar clases privadas de violín, e ingresé a la escuela de ballet del Teatro “Colón”. Finalizada la escuela primaria opté por la carrera musical e ingresé en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” donde me recibí como profesor de música en el año 1968. Fui integrante del coro, de la orquesta y el Trío de cámara de la mencionada institución.

En los años 1966-1968 fui integrante de la Orquesta Sinfónica Municipal de Martínez, provincia de Buenos Aires.

Entre 1967 y 1971 formé parte del Coro (de la Facultad de) Arquitectura de Buenos Aires dirigido por el maestro Antonio Russo. Allí se produjo un cambio fundamental en mi carrera ya que después de obtener mi diploma, dejé los estudios de violín atraído por el canto coral, específicamente por la dirección de coros. Durante dos años fui responsable de la cuerda de tenores. Fundé y dirigí el Conjunto Joven de Música antigua. Comencé cursos de Musicología en la Universidad “del Salvador” de la ciudad de Buenos Aires y de dirección de orquesta en el Teatro “Colón”. Estos estudios los interrumpí al poco tiempo porque tomé la decisión de viajar a Europa.

Desde el año 1971 hasta el 1973 estudié como alumno becado en la Academia “Liszt” de Budapest. Esta beca no era política, sino profesional, ya que no me fue otorgada por el Ministerio del Interior de Hungría sino  por el Departamento de Relaciones Culturales dependiente del Ministerio de Educación y Cultura con el apoyo del "Magyarok Világ Szövetsége” (Asociación Mundial de Húngaros). En la Academia “Liszt” formé parte del coro de la Institución.
Al finalizar la beca me propuse radicarme en París para seguir estudiando con el maestro Philippe Caillard quien ya me había aceptado en uno de sus cursos de perfeccionamiento, simultáneamente fui elegido para trabajar en España durante el año lectivo europeo del 1973-1974 como profesor de música particular en el Colegio “Alemán” de Madrid.

En España asistí como becario a las clases del maestro Oriol Martorell  en el  V  Curso de verano “Manuel de Falla”  del   XXIII  Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Allí formé parte del Coro de Cámara de dicho Festival.

A fines del año 1974 volví a la Argentina y hasta el año 1986 me radiqué en la ciudad de Villa Carlos Paz. Allí trabajé como profesor de música primero en el IES (actual IESS), luego en la Escuela parroquial primaria “Margarita A. de Paz” y en el Instituto Secundario “Bernardo D’Elía”. Fui el Director fundador de la “Agrupación Coral” de la Municipalidad de Villa Carlos Paz y el responsable de la Sección Música en la Dirección de Cultura. Organicé los Encuentros provinciales y nacionales de Coros, y también el primer Encuentro Nacional de Directores de Coros que se llevaron a cabo en esa ciudad.
Escribí regularmente para el periódico local “Bamba” en las secciones propias “Informativo Coral” y “Comentarios musicales”. Publiqué en una o dos oportunidades en la publicación Serranías.

En el ciclo lectivo del 1981-1982 estudié como alumno becado en Francia en la Schola Cantorum (Viola da Gamba) y el Instituto de música litúrgica de París (Polifonía francesa del Renacimiento, Canto Gregoriano, flauta dulce, Método Orff-Kodály y dirección de coros con el maestro Stephan Caillard) Allí fue integrante del Petite Ensemble Baroque y del Coro de Cámara y presenté dos obras propias para piano: “Preludé obsedé” y “Jeux”

Finalizada la beca volví a la ciudad de Villa Carlos Paz donde continué trabajando en las instituciones mencionadas anteriormente.
Presenté el espectáculo infantil “Canciones para Niños de hoy”.  Los Encuentros Corales y las Canciones para Niños (la mayoría de ellas nacidas en el Jardín “Del Niño Dios” de la Escuela Parroquial) aún los considero como dos logros  muy importantes en mi carrera profesional.
En Villa Carlos Paz fundé y fui integrante de los grupos “Promesa”, “Trío Musicorum” y  Conjunto de Música experimental de la Dirección de Cultura. También fundé con un grupo de amigos la Revista Cultural “La Alcuza” que tuvo una vida corta, ya que pudimos publicar solamente 5 números.


Compuse y adapté música para varias obras de teatro, en el comienzo para obras infantiles, luego  “Las brujas de Salem” de Arthur Miller puesta en escena en el Teatro “Del Libertador General San Martín” de la ciudad de Córdoba, “Vigencia”, “Tinglado de antiguas farsas”, “La cantante calva” (Ionesco), “¿Quién recuerda a Federico Chopin?”…

En el año 1986 viajé nuevamente a Hungría. Me diplomé como Cantor de Iglesia y trabajé hasta el año 1990 como Cantor  y Director del coro de adultos y de niños y jóvenes  de la parroquia San Gerardo de Budapest.
 Con estos conjuntos presenté mi primer oratorio: “La pasión”

Desde el año 1990 hasta el año 2013 fui Profesor de Música en el Colegio Secundario Cisterciense “San Emerico” de Budapest. Fui Director del Coro y de la Orquesta de cámara de dicho colegio. Presenté varias obras religiosas, entre ellas, Misa Juvenil “Szent Imre”, Misa “Simplex”, Misa “Taizé”  y el “Oratorio de Navidad”.
Fundé el Concurso Interescolar de Canto folclórico y Canto Gregoriano “Rajeczky Benjamin” que pasados 14 años, sigue vigente. Escribí  la música para varias de las obras de teatro presentadas por el famoso Escenario Estudiantil “Latinovics Zoltán” de esta Institución.

Di clases en la Escuela de Música Municipal y la Escuela Superior para Docentes de Zsámbék.

Desde el año 2013 hasta hoy trabajo en la Escuela de Oficios de Zsámbék de las monjas Premostratenses como profesor de música y organizador cultural. Fundé y publico el periódico escolar.
www.elpremo.gportal.hu
https://picasaweb.google.com/103420284668613381987
Video de algunos de mis alumnos periodistas:  http://videa.hu/videok/hirek-politika/zspsz-media-szakkor-iskolaujsag_iskolaradio-6Mwe7V9cgI1C1zqf
 (Élet a premobán: Vida en el premó…premó: diminutivo de premostratense. Média Szakkör: Circulo Mediático)

Soy director del coro de la parroquia de la ciudad de Zsámbék.

Desde el año 2004 hasta hoy dirijo mi propio conjunto de música religiosa “Amor Sanctus”, de Budapest, con  un repertorio compuesto en su mayor parte por obras escritas por mí especialmente para este conjunto.

El conjunto Amor Sanctus fue fundado en la primavera del 2004, en la parroquia San Gerardo ubicada en el distrito XI (Kelenföld) de Budapest. El conductor, José Luis Pinczinger, -profesor de música y compositor- desde 1986, hasta 1990 fué cantor en esta iglesia y profesor de música en la escuela secundaria József Attila (depués del cambio de régimen: Escuela cisterciense San Emerico). Actualmente trabaja en la Escuela Técnica Premonstratense de Zsámbék y dirige la “schola” de la iglesia parroquial de la misma ciudad. En el repertorio del AS se encuentra la música eclesial de diferentes épocas: cantos gregorianos, composiciones polifónicas, cantos ortodoxos, cantos de Taizé, etc. pero principalmente las obras originales de José L. Pinczinger, en su gran mayoría con acompañamiento instrumental: guitarra, orgáno, flauta traversa y dulce, violín, chello e instrumentos de percusión. Esta diversidad -característica peculiar del conjunto-, también es perceptible en la variedad de sus integrantes: estudiantes secundarios y universitarios pero también representantes de las más diversas profesiones. Un toque singular son los “miembros más jóvencitos” del conjunto, quienes a menudo acompañan a sus padres a los ensayos, misas, adoración y conciertos. El total de integrantes estables e invitados fluctúa entre los 20 y 30 miembros.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Usuario:ConjuntoAmorSanctus
Usuario Gloria TV: http://gloria.tv/?user=19593

Canal de You Tube José Luis Pinczinger:

Comentario en blog: http://tintadepapel.blogspot.com.ar/2007/09/la-bicicleta-anacleta.html
“¿Quién escribió la canción “La bicicleta Anacleta”? (las ironías de la vida)

Por mera casualidad leí en el internet el artículo, los comentarios sobre esta canción.
En la segunda mitad de los ’70 yo trabajaba como profesor de música en la Escuela Parroquial del Nino Dios” de la ciudad de Villa Carlos Paz (Córdoba, Argentina) Un día, -no me acuerdo la fecha- mis alumnos de jardín estaban bastante inquietos… y como una solución comencé a improvisar una canción sobre una bicicleta cuyo nombre era Anacleta. Allí nació esta canción que ahora veo llegó a ser bastante conocida. Es cierto que la canción al principio tenía sólo dos estrofas, pero con el transcurrir de los meses la versión definitiva llegó a tener 4 estrofas!. A fines de la misma década Marisol una de las maestras jardineras participó en na congreso educativo en Tucumán y cuando volvió me dijo: “allí cantaron tu canción (sólo las dos primeras estrofas) “La bicicleta Anacleta” y agregó: “¿Seguro que la escribiste vos?” Yo no le di mucha importancia, tenía a mis testigos: ¡los niños! Además para ese entonces ya les había escrito más canciones, también para el teatro de niños de la Dirección de Cultura de la Municipalidad: “Aventuras del submarino Pirilo y de su amigo Pulpito”, “Vals del barrilete” “Hermano Francisco”, “Balada de las tres hojitas de acacia”, “Soy un grillo negro”, etc.
En 1981 recibí mi tercera beca de perfeccionamiento y viajé a París. (la primera en Hungría, la segunda en España). Cuando volví a Carlos Paz en 1982- (estuve en licencia con goce de sueldo) con organización de la Dirección de Cultura presentamos el espectáculo “Canciones para los niños de hoy”. En este espectáculo audiovisual presentamos muchas de las canciones que había escrito hasta entonces. Por supuesto incluida “La bicicleta Anacleta”, ya que era una de las preferidas por los niños de la ciudad. También usamos estas canciones en el Centro de Iniciación Musical “Acuario” que fundamos en la Dirección de Cultura, ya que yo era no sólo el director del coro municipal sino también su asesor musical.
En 1986 me radiqué definitivamente en Hungría, Aquí continué trabajando como profesor de música, pero “sólo” en institutos secundarios y superiores. Como compositor no me dediqué más a escribir canciones, obras para niños. Compongo la música para un conjunto juvenil de música eclesiástica del cual soy su director. (conjunto Amor Sanctus: www.amorsanctus.gportal.hu)
Mi pregunta es un poco irónica: Pero, entonces ¿quién es el autor de la canción “La bicicleta Anacleta”?
Podría enviar el programa del espectáculo “Canciones para ninos de hoy” y algunas fotos de los ’70 y ’80 (Escuela, Teatro infantil, Centro de iniciación musical infantil “Acuario”)
En realidad a mí sólo me basta y me llena de satisfacción que esta canción se haya difundido tan bien…pero ahora, luego de 30 años tengo dudas…Mis recuerdos son muy claros, viejas fotos, programas me aseguran que no me equivoco, pero me gustaría saber si alguien conoce una historia diferente de esta canción, en ese caso me lo haga saber!
Si recibo una dirección e-mail podré mandar fotos, programas, artículos, etc.

Agradecido”.

Una entrevista en Hungría
“Muchos te recuerdan como el cantor de la Parroquia San Gerardo de Kelenföld, otros como el profesor de música de la Escuela Secundaria San Emerico, pero pocos saben que eres un músico bastante “multifacético”...cuéntanos...

Nací y recibí el diploma de profesor de música - especialidad violín- en Buenos Aires, Argentina. En 1971 vine a Hungría por primera vez, donde –como alumno becado- durante dos años seguí cursos de perfeccionamiento: dirección de coros, folklore húngaro. método Kodály e historia de la música, entre otros con los maestros Szőnyi Erzsébet y Maklári József.
En 1974 participé como becado en el Curso Manuel de Falla del Festival Musical de Granada estudiando dirección coral con el profesor Oriol Martorell, luego volví a la Argentina donde fui profesor de música en la Escuela Primaria y Secundaria Parroquial de Villa Carlos Paz.
En 1981 recibí una beca para continuar estudios de perfeccionamiento en Francia, en el Instituto de Música Litúrgica y en la Schola Cantorum de París (canto gregoriano, metódo Orff-Kodály, polifonía francesa del siglo XVI y viola da gamba).
Luego en 1986 radiqué en Hungría, donde comencé a trabajar como cantor y director coral en la Parroquia San Gerardo. Mientras tanto obtuve el diploma oficial de Cantor.
Prácticamente toda mi vida trabajé como profesor de música, hace 33 años que comencé a enseñar...primero en España, en la Escuela Alemana San Miguel de Madrid, donde daba clases particulares de instrumentos musicales (flauta dulce, violín, guitarra y piano)
En Hungría trabajé en la Escuela Secundaria József Attila, cuando el estado devolvió la escuela a los monjes cistercienses recobró su nombre original: San Emerico. Actualmente doy clases de música en la Escuela técnica de las monjas premonstratienses de Zsámbék y dirijo la Schola de la parroquia de la misma ciudad.

La mayor parte del repertorio del Amor Sanctus está formado por tus obras de una sonoridad singular, las que, además, irradian una fe profunda.
¿Cómo comenzaste a componer?

Como prácticamente todos aquellos cuya profesión es la música, yo también comencé a componer bastante temprano. Pero efectivamente, “en serio” mucho más tarde...En la parroquia San Gerardo nació la primera obra, interpretada desde entonces en numerosas oportunidades: “El Señor es mi pastor” Poco a poco comencé a “familiarizarme” con la composición musical y escribí nuevas obras, todas religiosas. Los años que trabajé en la Escuela San Emerico fueron muy fructíferos, allí escribí varias obras que fueron interpretadas por el coro y la orquesta de los alumnos...por ejemplo la ”Misa Taizé”, “Misa Juvenil”, “Misa Simplex”, el Oratorio de Navidad, O salutaris Hostia, etc... Pero, en realidad, los anos más intensivos en lo que se refiere a la composición musical fueron (y espero que continuarán) con el Amor Sanctus.

Prácticamente todas tus obras nacieron inspiradas por los salmos, por los himnos medioevales o por pasajes bíblicos…

Hace ya tiempo que escribo música sólo sobre textos de la Biblia o de los Escritores Santos de la Iglesia... citas del antiguo y nuevo testamento, salmos, himnos de San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Pázmány Péter...Obras literarias mejores yo no podría encontrar y estos textos sintetizan no solamente todo lo que significa para nosotros nuestra propia fe y la iglesia, sino también resumen, contienen todo lo que el hombre puede sentir y comprender de y sobre Dios y de su relación con ÉL. Procuro siempre “adaptar” mi música a la liturgia; por ejemplo, pienso que es muy importante observar rigurosamente el Ordinario de la Misa, no sólo en lo que respecta a sus textos, sino también su estructura musical. O también, que los cantos estén en estrecha relación con el “tema” de la misa, los textos de las horas de oración, Adoraciones, etc. A menudo las melodías nacen y se desarrollan sobre el texto original en latín, porque me atrae la “pulsación” interna de este idioma. Así, el Amor Sanctus canta a menudo en latín, por supuesto con una versión musical moderna...con acompañamiento instrumental
Con resultados a veces pequeños, a veces más grandes, pruebo hacer “visible” un “puente” con mi música. Un puente que une los tesoros centenarios de la Iglesia (el canto gregoriano, los himnos y literatura religiosa) con un lenguaje musical actual.
Mi opinión es que la creación artística “eclesial-religiosa”, sólo es posible si aquel que crea conoce y valora todo aquello que en el Arte, a través de los años llegó a formar parte del tesoro de nuestra Iglesia. De esta manera no se rompe, no se corta la continuidad y se evita la aparición de “obras” teológicamente erróneas, confusas, subjetivas, basadas exclusivamente en las sentimientos personales del compositor, litúrgicamente completamente arbitrarias, irrespetuosas. Estas obras son inutilizables para el servicio litúrgico. En la música eclesial lo principal, la base es el texto que habla de Dios y se dirige a Dios, o sea: es oración, por eso la música debe adaptarse siempre rigurosamente al texto.

Como conductor del Amor Sanctus, desde el principio fue para ti muy importante el canto gregoriano. Por ejemplo en la Cuaresma el conjunto canta a capella cantos gregorianos y polifonía temprana. ¿Es esto un “encuentro”, una conexión con la oración y la búsqueda de Dios de los hombres de épocas pasadas...?

Es sumamente importante y tiene un valor especial, que el Amor Sanctus sepa cantar e interpretar los diferentes estilos de la música eclesiástica. Esto es apto para el servicio litúrgico en misas, horas de oración, adoraciones del Santísimo, el Oficio, etc. Por eso cantamos también cantos gregorianos, obras polifónicas, cantos ortodoxos, de Taizé, etc. Cierto que en Cuaresma dejamos la guitarra, el violín, la flauta y la tumbadora y sólo cantamos a capella...esto tiene un sentido litúrgico, religioso y espiritual muy profundo.

Tienes una expresión, un término original tuyo: “aparcadero del alma”. De cierta manera, la función y misión del Amor Sanctus es que sea un “lugar de estacionamiento” para el alma. ¿Cómo podemos “vivir” el significado de esta expresión?

Todos anhelamos que, durante toda nuestra vida (en sentido espiritual) podamos mantenernos cerca de Dios, ¿no es cierto? (San Agustín dice que nuestro corazón está intranquilo, hasta que no descanse en Dios) Todos los días de nuestra vida vamos-venimos, trabajamos, nos divertimos procurando -como buenos cristianos-, hacer todo esto como una oración hacia Dios...de una manera figurativa: quisiéramos estar “siempre en onda con ÉL”. Pero esto es muy difícil de realizarlo. Además de la Santa Misa y de los Sacramentos, necesitamos día a día lugares de descanso, de estacionamiento. Lugares para el encuentro de Dios y el alma (que es de su propiedad), lugares donde todo hable de Él. Cuando cantamos, tocamos el violín, leemos o hablamos sobre textos sagrados, sin que hagamos espiritualmente nada “especial”, el alma se estaciona, se realimenta, descansa, deja de lado todo lo que sucede “afuera”, en el trabajo, en la calle, en el mundo. Pero esto de ninguna manera es con el propósito de “alejarnos” del mundo, sino justamente para mantenernos cerca de Dios estando y viviendo en el mundo. Tenemos que encontrar y aprovechar siempre los "aparcaderos del alma”

El Amor Sancto entró en su tercer año de vida. ¿Cuál fue para ti la experiencia más importante de estos tiempos?

La experiencia más grande fue que después de un intervalo de 14 años, se hizo realidad un anhelo, un deseo de volver a cantar juntos “dentro” y como parte de la Iglesia. De cantar, de hacer música en nuestra pequeña patria: la parroquia de San Gerardo. Para mí, este lugar volvió a ser muy importante otra vez, en un momento difícil de mi vida –una nueva prueba de la Divina Providencia- Y esto también me compromete. Porque para mí significa un compromiso que, a pesar de mis limitaciones, haga lo que “debo” hacer. Confieso que esto no siempre resulta como yo quisiera. Pero es mi “obligación” seguir haciéndolo, porque es una deuda que tengo con aquellos que confían en mí y en mi música. Y es una deuda inmensa que tengo con Dios...a pesar de que sé bien que Él me dio todo gratis.”

“Un MAESTRO con todas las letras
(Villa Carlos Paz) - Hacia finales de 2012, tuve una de las alegrías más gratificantes y plenas del año.
En la esquina de Av. 9 de Julio y Montevideo de Villa Carlos Paz, me encontré de improviso con uno de los mejores docentes de mi secundaria, el profesor de Música José Luis (Jozsef) Pinczinger, quien tras largos años en su Hungría ancestral paterna, retornó temporariamente de visita a nuestro país, su patria natal de la que se fue allá por 1986.
Quienes me conocen (saben que no puedo entonar sin desafinar como un perro y mucho menos tocar o bailar nada dignamente) dirán que cómo puedo entonces recordar justamente al profe de Música.
Lo valoro por su dedicación, por su alegría, por su arte, por su compromiso.
Aquí van algunas "muestras" que fundamentan mi admiración:
- sus enérgicas y dinámicas ejecuciones de órgano para animar las misas en la Parroquia del Niño Dios;
- su acompañamiento en la formación del "Club de Estudiantes" del Instituto Parroquial "Bernardo D'Elía", apenas regresada la democracia;
- su inspiración en la creación de la revista escolar de dicho colegio "Bernardito presenta Realidad Estudiantil", experiencia a través de la cual conocí "en vivo" un mimeógrafo (años después entendí lo que fue este instrumento para los militantes de los '70) y descubrí mi vocación periodística;
- su inigualable interpretación de "Muchacha ojos de papel" en Los Gigantes, engalanando la guitarreada del campamento que siempre recordaremos todos los bachilleres que compartimos esa inolvidable vivencia.
Gracias Maestro de la Vida José Luis por tu don de gente y humanismo.
Para "pintarlo" de cuerpo y alma, los dejo con una fotografía de un momento del mencionado campamento, "Pichi" bailando folclore en plena Pampa de Achala. Hasta cada momento GENIO. Que Dios te bendiga, te proteja y te dé la Paz. Que tengas una buena vida.
por Santiago A. Macor”

2013 - Una de las cien personalidades destacadas en cien años de historia en Villa Carlos Paz, a través de la consulta del Centro de Estudios históricos y Genealógicos de VCP, en el rubro artístico-cultural.
PICZINGER, JOSE LUIS
Músico. Director del Primer Coro Municipal creado el 2 de enero de 1975. Destacado en la década 1970.

CAMINO A CASA de JOSÉ LUIS PINCZINGER

Estimados lectores, en este “Camino a casa”, nuevo libro de Quo Vadis Ediciones, se sorprenderán con pasajes de la vida de un hombre valiente.
Luces y sombras, certezas y dudas, “apologías y rechazos”, sueños y realizaciones, confesiones y declaraciones… se van presentando a través de un texto transparente tal como lo ha decidido su autor, el profesor José Luis Pinczinger.
LAS MARCAS EN SU VIDA...
“Camino a casa” es un recorrido por pasajes auto-seleccionados que dejaron marcas en la vida de José Luis Pinczinger, a través de las huellas de la memoria personal, en el que se reúnen en sus respectivos contextos: creencias, aventuras, búsquedas, cavilaciones, idas y vueltas diversas, amistades, personajes (entre los que se encuentran algunos estudiantes), personalidades y el reencuentro con el amor de su vida...
Notas: Santiago Macor – Fotos: Archivo del Autor
Sí amigos lectores, en lo profundo, se trata de una historia de amor a lo largo de una fructífera existencia en el estudio, en el arte, en la docencia, en la familia, en la religión y en la lucha por la felicidad de pareja junto a la persona amada.
En todo el trayecto está presente la Música, y no podía ser de otro modo, ya que ese lenguaje universal es mediante el cual el protagonista de esta “vida para ser contada” tiene el don de expresarse magníficamente, relacionarse con los demás y servir a su Dios.
Esperamos haber sido dignos de tamaña responsabilidad. Para nosotros, José Oviedo Oller como editor y en mi caso como “un puente” que posibilita la presentación de este libro, es un inmenso honor acercar a Ustedes la palabra escrita de uno de los Maestros que sembró en nuestra adolescencia valores humanos profundos, entre otros tales como la solidaridad, el respeto y la consideración por el otro, el compromiso, la libertad y el amor a la integridad de la vida a través de la belleza del arte.
ESTACIONES-ENCUENTROS
Con un pasado que se va perdiendo día a día en el infinito y entre nieblas, y sin conocer ni pretender adivinar nada del futuro... ¿es posible encontrar, determinar precisamente y sin dudas, para luego extraerlo, un momento de la vida hacia y desde dónde todos lo demás convergen? ¿Un punto Alfa y Omega, situado en algún lugar del tiempo en que nos toca vivir y que es a la vez llegada y partida, final y comienzo, precipicio y cumbre, algo así como muerte y resurrección? ¿Puede existir un momento en la vida que aunque sea solo fugaz y casi imperceptible tiene el poder de darle sentido a todo lo que pasó, influir en todo lo que sucederá? No hablo de algo provocado, preparado, elegido o planeado. Pero sí tal vez esperado o soñado en secreto por el inconsciente... una ilusión, un momento que como un fantasma esfumado, olvidado y ausente de repente toma cuerpo y se convierte en realidad. Y desde allí, esa será la única y verdadera realidad a la que como jirones prendidos sirven y asisten las demás. Tal vez fue ese día de primavera de marzo del 2010 conduciendo el auto por la autopista a Viena rumbo al reencuentro. Reencuentro que hasta entonces era solo una de esas ilusiones dormidas en un rincón oscuro del desván, crisálidas sin esperanzas ni capacidad de volar, de volverse realidad y que apenas se asoman de tanto en tanto mientras va pasando casi toda una vida. ¿Fue entonces? Mirándome desde acá como en un film, en la autopista no veo imágenes ni movimiento, pensamiento ni razonamientos, objetivos ni determinaciones, solamente remembranzas y nostalgias, ansias acobardadas, sueños que quieren despertar y renacer, todo atropellándose en mi cabeza, a veces dócilmente otras con violencia formando remansos y arroyos desbordados de emociones y sentimientos. Ese día todavía era otro hombre, tal vez el mismo de casi toda la vida, encerrado entre límites contradictorios, y ahora también ya soy otro, aquél que fui hace mucho, antes de la separación de hace tanto tiempo que me empujó a tomar un camino que se prolongó demasiado. Como en la autopista, en la que manejando como en cámara lenta, envuelto por una neblina que se va disipando poco a poco hasta dejar ver la curva de salida que me conducirá al reencuentro, a la arteria principal, el comienzo del camino que me llevaría de vuelta a casa. Encuentros, separaciones y reencuentros.
¿Así se va armando el tejido de la vida? Lo más probable es que no fue esa sola vez mientras pasaban los kilómetros y más kilómetros, uno tras otro, sino varias, muchas veces, un proceso en el que las horas, días, meses fueron hilándose y entrelazándose hasta comenzar a formar el rompecabezas, este tapiz lleno de interrogantes que es la vida. Mi vida. Un tejido que quiso armarse de una manera coherente y metódica en el tiempo, el espacio, las personas y los sucesos. Un tejido que ansiaba ser auténtico y comprensible. Para tratar y llegar a entender. Para saber cual es el punto, el momento donde converge toda la trama y le da sentido a la forma, al tamaño y a la infinita variedad de dibujos y colores. ¿Cuántos segundos, minutos, horas de una eternidad condujeron a ese momento único, gracias al cual el tejido llegó a tomar forma? En la autopista todo esto ya estaba, pero todavía de manera latente, y sólo después del reencuentro llegué finalmente a tomar conciencia y saber lo que hoy ya sé. Mirando para atrás, en derredor, arriba, abajo y hacia adelante veo y encuentro un sólo momento de mi vida que me gustaría volver a vivir. El punto de convergencia.
En todo ese tejido formado por sesenta y cinco años, desde la niñez hasta ahora, sin negar ni dejar de agradecer ningún color ni ningún dibujo, lo que pasó y lo que podrá suceder, no tengo ninguna necesidad de buscar, ni de escarbar, ni recordar para saber perfectamente que ése es el punto de convergencia. Allí, donde comenzó el camino de regreso a casa. El momento del reencuentro.
José Luis Pinczinger
EL AUTOR
José Luis Pinczinger nació el 2 de abril de 1948, en el barrio Florida del partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires. A los nueve años comenzó a tomar clases privadas de violín. Finalizada la escuela primaria optó por la carrera musical e ingresó en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, donde se recibió como profesor de música en el año 1968. Fue integrante del coro de la orquesta y Trío de cámara de la institución.
Fui integrante de la Orquesta Municipal de Martínez.
Entre 1968 y 1971 formó parte del Coro Arquitectura en la cuerda de tenores. Comenzó cursos de Musicología en la Universidad del Salvador de Buenos Aires y de dirección de orquesta en el Teatro Colón.
Desde 1971 hasta 1973 estudió como alumno becado en la Academia Liszt de Budapest, Hungría.
De 1974 a 1986 vivió en la ciudad de Villa Carlos Paz. Trabajó como profesor de música en el IES, en la Escuela parroquial Margarita A. de Paz y en el Instituto Bernardo D’Elía. Fue el Director de La Agrupación Coral de la Municipalidad de Villa Carlos Paz y el responsable de la Sección Música en la Dirección de Cultura.
En el ciclo lectivo del 1981-1982 estudió como alumno becado en la Schola Cantorum y el Instituto de música litúrgica de París.
Volvió a la ciudad de villa Carlos Paz donde continuó trabajando en las mencionadas instituciones.
En 1986 viajó nuevamente a Hungría. Trabajó hasta 1990 como Cantor de Iglesia y Director de los coros de adultos y de niños y jóvenes de la parroquia San Gerardo de Budapest.
Desde 1990 hasta el 2003 fue profesor de Música en el Colegio Secundario Cisterciense “San Emerico” de Budapest. Fue Director del Coro y la Orquesta del colegio. Dio clases como profesor auxiliar y suplente en la Escuela de Música Municipal y la Escuela Superior para Docentes de Zsámbék, Hungría.
Desde 2003 hasta hoy trabaja en la Escuela de Oficios de Zsámbék de las monjas Premostratenses como profesor de música y organizador cultural. Fundó el periódico y la radio escolar.
Es director del coro de la parroquia de esta misma ciudad.
Desde el 2004 hasta hoy dirige su propio conjunto de música religiosa, “Amor Sanctus”, de Budapest, con un repertorio compuesto en su mayor parte por obras escritas por él.


Presentación del libro "CAMINO A CASA" — en Villa Carlos Paz, Argentina.
Se presentó en Villa Carlos Paz, este jueves 8 de octubre por la noche, "CAMINO A CASA" de
JOSÉ LUIS PINCZINGER
Estimados lectores, en este “Camino a casa”, nuevo libro de Quo Vadis Ediciones, se sorprenderán con pasajes de la vida de un hombre valiente.
Luces y sombras, certezas y dudas, “apologías y rechazos”, sueños y realizaciones, confesiones y declaraciones… se van presentando a través de un texto transparente tal como lo ha decidido su autor, el profesor José Luis Pinczinger.
Las marcas en su vida...
“Camino a casa” es un recorrido por pasajes auto-seleccionados que dejaron marcas en la vida de José Luis Pinczinger, a través de las huellas de la memoria personal, en el que se reúnen en sus respectivos contextos: creencias, aventuras, búsquedas, cavilaciones, idas y vueltas diversas, amistades, personajes (entre los que se encuentran algunos estudiantes), personalidades y el reencuentro con el amor de su vida..
Notas: Santiago Macor
Sí amigos lectores, en lo profundo, se trata de una historia de amor a lo largo de una fructífera existencia en el estudio, en el arte, en la docencia, en la familia, en la religión y en la lucha por la felicidad de pareja junto a la persona amada.
En todo el trayecto está presente la Música, y no podía ser de otro modo, ya que ese lenguaje universal es mediante el cual el protagonista de esta “vida para ser contada” tiene el don de expresarse magníficamente, relacionarse con los demás y servir a su Dios.
Esperamos haber sido dignos de tamaña responsabilidad. Para nosotros, José Oviedo Oller como editor y en mi caso como “un puente” que posibilita la presentación de este libro, es un inmenso honor acercar a Ustedes la palabra escrita de uno de los Maestros que sembró en nuestra adolescencia valores humanos profundos, entre otros tales como la solidaridad, el respeto y la consideración por el otro, el compromiso, la libertad y el amor a la integridad de la vida a través de la belleza del arte.
Estaciones-encuentros
Con un pasado que se va perdiendo día a día en el infinito y entre nieblas, y sin conocer ni pretender adivinar nada del futuro... ¿es posible encontrar, determinar precisamente y sin dudas, para luego extraerlo, un momento de la vida hacia y desde dónde todos lo demás convergen? ¿Un punto Alfa y Omega, situado en algún lugar del tiempo en que nos toca vivir y que es a la vez llegada y partida, final y comienzo, precipicio y cumbre, algo así como muerte y resurrección? ¿Puede existir un momento en la vida que aunque sea solo fugaz y casi imperceptible tiene el poder de darle sentido a todo lo que pasó, influir en todo lo que sucederá? No hablo de algo provocado, preparado, elegido o planeado. Pero sí tal vez esperado o soñado en secreto por el inconsciente... una ilusión, un momento que como un fantasma esfumado, olvidado y ausente de repente toma cuerpo y se convierte en realidad. Y desde allí, esa será la única y verdadera realidad a la que como jirones prendidos sirven y asisten las demás. Tal vez fue ese día de primavera de marzo del 2010 conduciendo el auto por la autopista a Viena rumbo al reencuentro. Reencuentro que hasta entonces era solo una de esas ilusiones dormidas en un rincón oscuro del desván, crisálidas sin esperanzas ni capacidad de volar, de volverse realidad y que apenas se asoman de tanto en tanto mientras va pasando casi toda una vida. ¿Fue entonces? Mirándome desde acá como en un film, en la autopista no veo imágenes ni movimiento, pensamiento ni razonamientos, objetivos ni determinaciones, solamente remembranzas y nostalgias, ansias acobardadas, sueños que quieren despertar y renacer, todo atropellándose en mi cabeza, a veces dócilmente otras con violencia formando remansos y arroyos desbordados de emociones y sentimientos. Ese día todavía era otro hombre, tal vez el mismo de casi toda la vida, encerrado entre límites contradictorios, y ahora también ya soy otro, aquél que fui hace mucho, antes de la separación de hace tanto tiempo que me empujó a tomar un camino que se prolongó demasiado. Como en la autopista, en la que manejando como en cámara lenta, envuelto por una neblina que se va disipando poco a poco hasta dejar ver la curva de salida que me conducirá al reencuentro, a la arteria principal, el comienzo del camino que me llevaría de vuelta a casa. Encuentros, separaciones y reencuentros.
¿Así se va armando el tejido de la vida? Lo más probable es que no fue esa sola vez mientras pasaban los kilómetros y más kilómetros, uno tras otro, sino varias, muchas veces, un proceso en el que las horas, días, meses fueron hilándose y entrelazándose hasta comenzar a formar el rompecabezas, este tapiz lleno de interrogantes que es la vida. Mi vida. Un tejido que quiso armarse de una manera coherente y metódica en el tiempo, el espacio, las personas y los sucesos. Un tejido que ansiaba ser auténtico y comprensible. Para tratar y llegar a entender. Para saber cual es el punto, el momento donde converge toda la trama y le da sentido a la forma, al tamaño y a la infinita variedad de dibujos y colores. ¿Cuántos segundos, minutos, horas de una eternidad condujeron a ese momento único, gracias al cual el tejido llegó a tomar forma? En la autopista todo esto ya estaba, pero todavía de manera latente, y sólo después del reencuentro llegué finalmente a tomar conciencia y saber lo que hoy ya sé. Mirando para atrás, en derredor, arriba, abajo y hacia adelante veo y encuentro un sólo momento de mi vida que me gustaría volver a vivir. El punto de convergencia.
En todo ese tejido formado por sesenta y cinco años, desde la niñez hasta ahora, sin negar ni dejar de agradecer ningún color ni ningún dibujo, lo que pasó y lo que podrá suceder, no tengo ninguna necesidad de buscar, ni de escarbar, ni recordar para saber perfectamente que ése es el punto de convergencia. Allí, donde comenzó el camino de regreso a casa. El momento del reencuentro.
José Luis Pinczinger
El Autor
José Luis Pinczinger nació el 2 de abril de 1948, en el barrio Florida del partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires. A los nueve años comenzó a tomar clases privadas de violín. Finalizada la escuela primaria optó por la carrera musical e ingresó en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, donde se recibió como profesor de música en el año 1968. Fue integrante del coro de la orquesta y Trío de cámara de la institución.
Fui integrante de la Orquesta Municipal de Martínez.
Entre 1968 y 1971 formó parte del Coro Arquitectura en la cuerda de tenores. Comenzó cursos de Musicología en la Universidad del Salvador de Buenos Aires y de dirección de orquesta en el Teatro Colón.
Desde 1971 hasta 1973 estudió como alumno becado en la Academia Liszt de Budapest, Hungría.
De 1974 a 1986 vivió en la ciudad de Villa Carlos Paz. Trabajó como profesor de música en el IES, en la Escuela parroquial Margarita A. de Paz y en el Instituto Bernardo D’Elía. Fue el Director de La Agrupación Coral de la Municipalidad de Villa Carlos Paz y el responsable de la Sección Música en la Dirección de Cultura.
En el ciclo lectivo del 1981-1982 estudió como alumno becado en la Schola Cantorum y el Instituto de música litúrgica de París.
Volvió a la ciudad de villa Carlos Paz donde continuó trabajando en las mencionadas instituciones.
En 1986 viajó nuevamente a Hungría. Trabajó hasta 1990 como Cantor de Iglesia y Director de los coros de adultos y de niños y jóvenes de la parroquia San Gerardo de Budapest.
Desde 1990 hasta el 2003 fue profesor de Música en el Colegio Secundario Cisterciense “San Emerico” de Budapest. Fue Director del Coro y la Orquesta del colegio. Dio clases como profesor auxiliar y suplente en la Escuela de Música Municipal y la Escuela Superior para Docentes de Zsámbék, Hungría.
Desde 2003 hasta hoy trabaja en la Escuela de Oficios de Zsámbék de las monjas Premostratenses como profesor de música y organizador cultural. Fundó el periódico y la radio escolar.
Es director del coro de la parroquia de esta misma ciudad.
Desde el 2004 hasta hoy dirige su propio conjunto de música religiosa, “Amor Sanctus”, de Budapest, con un repertorio compuesto en su mayor parte por obras escritas por él.
En 2013 fue electo como una de las cien personalidades en cien años de historia de Villa Carlos Paz.
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